jueves, 8 de noviembre de 2012

Pan del corazón - Carta abierta (Carlos Levy).

A Julio Carabelli, cómplice.
A Jorge Sosa, que convierte las palabras en abrazos.
“La noche en que fusilen canciones y poetas
por haber traicionado, por haber corrompido
la música y el pólen, los pájaros y el fuego,
quizá a mí me salven estos versos que digo.”
Antonio Esteban Aguero


Todos los días
la poesía todos los días
todos los días como bandera
como bandera todos los días darla al viento
y que el viento la lleve
de ciudad en ciudad
de pueblo en pueblo
sin olvidar ninguno por pequeño que sea
casa por casa de puerta en puerta
cada lugar del valle al mar con su poema
y cada hombre
porque es pan del corazón

y todos los días a nosotros el pan nuestro

No oyeron ese canto acaso
nacido elemental y puro en la ronda de los niños
leudar ingenuo con la ganas
de una muchacha de amor primerizo
ser consuelo
después del dios cuando hambriento lo reclama?

no lo supieron el crepúsculo
árbol nube baja tempestad
planeta
universo
vida
esa piedad de milagros alborotando
un pedacito del espacio?

Yo doy fe del verso insomne
hablándole a la mano del suicida
camarada empezar de nuevo mañana cardinal

Y es batalla claro mucha batalla
todos los días batalla

Es pan del corazón

Y ustedes
sí ustedes
se preguntaron por Federico y la sangre derramada?
saben que aún llora la guitarra de Víctor?
a ustedes
les dieron alguna vez duro con un palo duro como a César?

No saben nada
la poesía no es libre
esta presa del abrazo humano y necesario

Es el pan del corazón y ustedes
farsantes
meros ordenadores de palabras
que osan llamarse a sí mismos
pomposamente
poetas
al traicionar su espíritu lo han corrompido

Les digo:
sus metáforas tan pulcras ellas
declamadas a patéticos exégetas
no son perfectas están muertas
porque son ustedes vanidosos
navegan tan por arriba capitanes celestes
que aún soberbios como dioses no les dieron vida

Mientras tanto dispensadme los exabruptos y sed felices
a puertas cerradas
muy bien
realizad vuestras selectas tertulias
escuchaos los unos a los otros
y aplaudíos
y regocijaos mucho cuando dicen vuestros nombres
ahora aprovechad
el olvido vigila

Y hacedle a los mortales un favor
con el pan no jodais.

Carlos Levy

Extraído de: http://www.poeticas.com.ar/Directorio/Poetas_miembros/Carlos_Levy.html

lunes, 22 de octubre de 2012

La vida es sueño (fragmento) - Pedro Calderón de la Barca

Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte, ¡desdicha fuerte!
¿Que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte?

Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.

Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.


Pedro Calderón de la Barca

La vida es sueño (fragmento) - Pedro Calderón De La Barca

¡Ay mísero de mí! ¡Ay infelice!
Apurar, cielos pretendo,
ya que me tratáis así,
qué delito cometí
contra vosotros naciendo;
aunque si nací, ya entiendo
qué delito he cometido;
bastante causa ha tenido
vuestra justicia y rigor,
pues el delito mayor
del hombre es haber nacido.
Sólo quisiera saber,
para apurar mis desvelos
(dejando a una parte, cielos,
el delito de nacer),
¿qué más os pude ofender.
para castigarme más?
¿No nacieron los demás?
Pues si los demás nacieron
¿qué privilegios tuvieron
que yo no gocé jamás?
Nace el ave, y con las galas
que le dan belleza suma,
apenas es flor de pluma.
ramillete con alas,
cuando las etéreas salas
corta con velocidad,
negándose a la piedad
del nido que deja en calma;
y teniendo yo más alma
¿tengo menos libertad?
Nace el bruto, y con la piel
que dibujan manchas bellas,
apenas signo es de estrellas
-gracias al docto pincel-,
cuando atrevido y cruel,
la humana necesidad
le enseña a tener crueldad,
monstruo de su laberinto:
¿y yo, con mejor instinto,
tengo menos libertad?
Nace el pez, que no respira,
aborto de ovas y lamas,
y apenas bajel de escamas
sobre las ondas se mira,
cuando a todas partes gira,
midiendo la inmensidad
de tanta capacidad
como le da el centro frío;
¿y yo, con más albedrío,
tengo menos libertad?
Nace el arroyo, culebra
que entre flores se desata,
y apenas, sierpe de plata,
entre las flores se quiebra,
cuando músico celebra
de las flores la piedad
que le da la majestad
del campo abierto a su huida;
y teniendo yo más vida,
tengo menos libertad?
En llegando a esta pasión,
un volcán, un Etna hecho,
quisiera arrancar del pecho
pedazos del corazón:
¿qué ley, justicia o razón
negar a los hombres sabe
privilegio tan süave,
exención tan principal,
que Dios le ha dado a un cristal,
a un pez, a un bruto y a un ave?

Pedro Calderón de la Barca

sábado, 6 de octubre de 2012

No puedo saber. Miklós Radnóti.




No puedo saber qué significa para otros este paisaje,
para mí ese pequeño país abrazado por la llamas 
es la patria, el mundo de mi niñez que lejana se mece.
Crecí de él, como del tronco una tierna rama,
y espero que mi cuerpo también se hunda en él.
Estoy aquí, en casa. Y si alguna vez alguna mata se arrodilla
a mis pies, conozco hasta su nombre, su flor,
sé adónde van y quiénes son los que van por el camino
y sé qué significa el dolor que rojizo se desliza
entre el crepúsculo hasta los muros de las casas.
Para el piloto de guerra en las alturas este paisaje es tan sólo un mapa
y no sabe en qué lugar de aquí vivió Mihäly Vörösmarty,
¿qué esconde el mapa para él? una fábrica y un cuartel inhóspito,
yo diviso saltamontes, bueyes, una torre, una granja mansa,
él ve fábricas con los prismáticos y campos de labranza,
yo veo también al trabajador, preocupado por su faena,
bosques, vergeles pródigos, viñedos y tumbas,
entre las tumbas una abuelita llorando quedamente,
y lo que desde lo alto es un ferrocarril o una fábrica indemne,
yo veo la casita del guarda y frente a ella el guarda que da la señal
con la bandera roja en la mano y muchos niños a su alrededor,
y en el patio de las fábricas se estira un perro;
y allí está el parque, la huella de los viejos amores, y en mi boca
el sabor de los besos tan pronto es de miel como de arándano,
y aquí la piedra que golpeaba al borde de la acera 
cuando me arrastraba hacia la escuela, para que el maestro
no me preguntara la lección:
hela aquí, y nadie puede ver la piedra desde las alturas
pues no existe catalejo que muestre todo lo que guarda el corazón.
Es verdad, somos culpables, mas no más que el resto de los pueblos,
y sabemos bien cuándo hemos pecado, dónde y de qué modo,
pero aquí vive gente que trabaja sin culpa, aquí viven poetas
y lactantes en los que mudura y crece la razón,
y ella los alumbra mientras ellos la guardan en sótanos oscuros
hasta que el delo de la paz señale de nuevo nuestra tierra
y con su fresca voz responda a las palabras nuestras, que mueren 
de cansancio. 
Cúbrenos ya con tus extensas ala, nube que velas despierta
 en medio de la noche.


                                                    17 de enero 1944.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

De dos servilletas halladas en una mesa. (Carlos Levy)

por eso, hoy
a los 20 días de enero de 1991
dado cuenta, después de todo,
que nada va mejor en este siglo pavoroso,
desde la tierra de Mendoza,
por los poderes que me otorga la imaginación,
invocando el mandato y protección de los nobles
                        fantasmas que me contienen,
en mi legítima defensa,
en salvaguarda de mi locura
 a la edad de estar a tiempo todavía y en pleno ejercicio
de mi alteración mental,
siendo dueño de mis actos
y aconsejado por el instinto de conservación,
en nombre de todo lo que he amado
y presintiendo los días por venir,
decido emigrar del siglo veinte.

Me acompañan en este acto
alguna hoja rebelde a los otoños,
el color ocre,
una foto del que suscribe adolescente,
una canción contra los cuerdos y un diario de la fecha,
con toda la realidad
por si quisiera agarrarme la nostalgia;

he comprado algunos caramelos para el viaje
considerando mi regreso simplemente una cordura.

Como el clima está tan loco como yo
llevo un pulóver que guarda las lágrimas de
            una mujer que lloró sobre mi hombro.

Téngase en cuenta
que dejo sin remordimientos las tonterías
                                                que me ataban,
el reloj de acuestilevante y su estúpido
                                                horario de comercio,
la máquina de afeitar
la televisión, los semáforos, el prohibido pisar el césped
el portafolios, la llave, los espejos
la odiosa carrera confortista
la endoguerra de mis pies que se pelaban
entre los cielos y la tierra
y la exoguerra del hombre contra el hombre
dejo la esperanza
para quienes, todavía, creen en dios;
dejo todo aquello que atentó con
                                                cuerdificarme.

Partiré a la hora del angelus en un hermoso
                        Pegaso blanco desde la esquina.


Nota: “hay un garabato, una enorme boca
dibujada con la lengua afuera. Guardo las
servilletas en mi bolsillo, mientras el
loco del bar me sonríe, me guiña un
ojo y sale silbando a la lluvia”.

Carlos Levy


DELIMITACIÓN DE RESPONSABILIDAD: Todas las afirmaciones de este blog son libres interpretaciones mías, sujetas a posibles, abruptos y arbitrarios cambios de opinión sin aviso previo.

jueves, 13 de septiembre de 2012

Carne es mi dureza.

Soy más dura que la dureza, que los cuerpos de hierro, más dura que lo duro del pecho.
Más dura, porque vienen arreando con su manto de intentos.
Me erijo sobre las devastaciones, lo letal me quema.
Me paro, me visto con blindaje carnal.
Y por tanta frialdad lloran hasta las máquinas.
Mil entierros en el campo tengo adentro mio, donde fallecidos amores son montañas, montes, ríos.
Mis pálidos amores se enrojecen.
Soy dura, por mi tierno campo donde lo que muere vive, donde no hay nostalgia, porque los destellos más tristes, se han transformado en ilusión de alegría.
Más dura que la ausencia, por mis manantiales de sangre en las venas. por los caudales tiernos, siempre tan blandos.
Carne es mi dureza, vértebra por vértebra.
Sobre devastaciones me erijo, por los letales cariños.
Y por tanta frialdad lloran hasta las máquinas.
Dura, más que la ausencia, por mis manantiales de sangre en las venas. Y por los caudales tiernos, siempre tan blandos.
Mil ternuras en el campo llevo adentro mío, donde pálidos amores son montañas, montes, ríos.

M.V.
Publicado en "La Protesta" (set-oct-2012), periódico que aparece desde 1897 y que se consigue en algunos kioscos del subte de Buenos Aires y algunos kioscos y librerías de todo el país.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Tenemos el arte para que la verdad no nos mate.

¿Sólo conoces lo Real? Cae muerto.
Eso dijo Nietzsche.

Tenemos el arte para que la verdad no nos mate.

Para nosotros el mundo es demasiado.

Después de cuarenta días el Diluvio sigue.

Las ovejas que pastan allá lejos son chacales.

Ese tictac en tu cabeza es de verdad el Tiempo

y vendrá por la noche a sepultarte.

El tibio niño que ahora duerme partirá en el alba,

y con tu corazón irá hacia mundos que ignoras.

Y por eso

necesitamos que el Arte enseñe a respirar

y haga latir la sangre; tener que aceptar la cercanía

del Diablo

y la edad y la sombra y el coche que atropella,

y al payaso con máscara de Muerte

o la calavera que con corona de Bufón

a medianoche agita cascabeles

de óxido sangriento y matracas gruñonas

que estremecen los huesos del desván.

Tanto, tanto, tanto... ¡Demasiado!

¡Destroza el corazón!

¿Y entonces? Encuentra el Arte.

Toma el pincel. Aviva el paso. Mueve las piernas.

Baila. Prueba el poema. Escribe teatro.

Más hace Milton que Dios, aun borracho,

para justificar los modos del Hombre con el Hombre.

Y el divagante Melville se toma en serio la tarea

de encontrar la máscara bajo la máscara.

Y la homilía de Emily D. señala el basurero

de nuestras anomalías.

Y Shakespeare envenena el dardo de la Muerte

y la herramienta de un arte de enterrador.

Y Poe construye un Arca de huesos

porque ha presentido un diluvio de sangre.

La muerte es una dolorosa muela del juicio;

extrae esa Verdad con las tenazas del Arte

y emploma el abismo en donde estaba

oculta en las sombras con el Tiempo y las Causas.

Aunque el Gusano Rey nos devore el corazón

con la boca de Yorick demos gracias al Arte.





We Have Our Arts So We Don’t Die of Truth

Know only Real? Fall dead.
So Nietzsche said.
We have our Arts so we won’t die of Truth.
The World is too much with us.
The Flood stays on beyond forty days,
The sheep that graze in yonder fields are wolves.
The clock that ticks inside your head is truly Time
And in the night will bury you.
The children warm in bed at dawn will leave
And take your heart and go to worlds you do not know.
All this being so
We need our Arts to teach us how to breathe
And beat out blood; accept the devil’s neighborhood,
And age and dark and cars that run us down,
And clown with Death’s-head in him
Or skull that wears Fool’s crown
And jingles blood-rust bells and rattles groans
To earthquake-settle attic bones late nights.
All this, this, this, all this—too much!
It cracks the heart!
And so? Find Art,
Seize brush. Take stance. Do fancy footwork. Dance.
Run race. Try poem. Write play.
Milton does more than drunk God can
To justify Man’s way toward Man.
And maundered Melville takes as task
To find the mask beneath the mask.
And homily by Emily D. shows dust-bin Man’s anomaly.
And Shakespeare poisons up Death’s dart
And of gravedigging hones an art.
And Poe divining tides of blood
Builds Ark of bone to sail the flood.
Death, then, is painful wisdom tooth;
With Art as forceps, pull that Truth,
And plumb the abyss where it was
Hid deep in dark and Time and Cause.
Though Monarch Worm devours our heart,
With Yorick’s mouth cry, “Thanks!” to Art.




De Zen en el arte de escribir
Trad. Marcelo Cohen
Minotauro, 2002