jueves, 8 de noviembre de 2012

Agosto. Víctor Lopez Zumelzu.

Agosto
¿Cuántas palabras existirán para nombra la nieve,
el frío, el hielo, la escarcha?
La manera en que estamos aquí
en este espacio (tú leyendo)
y no allá
y decimos en la sala de clases
presente cuando se lee la lista
o simplemente pasamos
a no estar si no hablamos
con el tiempo aprendemos
que las cosas alrededor de nosotros
tienen un nombre
y nosotros también las aprendemos
a nombrar
esto es una silla
esto otro una carta
si deseas abrirla debes rasgar el sobre
Mi padre construyendo mi primera biblioteca se golpeó
el dedo tan fuerte que la uña se le cayó
Quedando en su lugar un espacio vacío
el cual yo siempre evité de mirar
Los recuerdos ya no son así de claros
El tiempo se ha plegado sobre ellos dejando entrever
una grieta oscura algo así como un significante
Pienso con frecuencia en aquello
que nos es difícil de recordar
las distorsiones narrativas
y poéticas a las que uno se ve expuesto
La lógica que guarda cada acto infinito
Una mariposa mueve sus alas en Quinta normal
y eso causa una tormenta
de proporciones de Rhode Island
Un lugar entre la falta de límite
o la falta de definición
La última vez que vi llorar a mi hermano fue cuando
se marcho al servicio militar
después volvió y su rostro era mucho más duro
indiferente
Cada país tiene una palabra para definir el miedo
La soledad
La música de los insectos en verano
La interpretación de la danza
de la naturaleza
La angustia de vivir pensando en el corazón
como un cazador solitario
incluso la idea de caza parece ser anterior a la misma idea
de representación
¿Cómo puede ser posible que alguien
haya decidido levantar un edificio
frente al paisaje que dibujaba todos los días
en su cuaderno?
Ahora no hay horizonte ni distancia visible
la distancia es un asunto de contexto piensa
Sin embargo un cuaderno vacío sin ninguna imagen
también es una imagen
No nos olvidemos que este texto
se compone de imágenes
Imágenes débiles
Imágenes sutiles
Imágenes que se duermen
en la velocidad de la lengua
Lo único que uno aprende con el tiempo
es abrocharse los zapatos
prepararse huevos revueltos
e intentar simular la falta de confianza
al nombrar los puntos oscuros
los vidrios rotos en los que ha chocado la nieve
Todo placer ha nacido de la necesidad
nos dice Hölderlin
y Joseph Brodsky nos dice al respecto que las cosas
Se endurecen en la memoria
para que uno no pueda mudarlas de lugar
Pero todo depende del cristal
con que uno observe
el día o la noche
y como la imaginación es capaz de fundir
dos o más conceptos
en una imagen
La ventana ese año permaneció todo el tiempo cerrada
aún así el mundo afuera seguía
dando muestras de su existencia
Las gotas en el cristal,
la débil melodía de los pájaros
en la mañana
¿Cómo podremos reconocer algún día ante nosotros
lo que nunca antes hemos visto?
Cómo decir felicidad sin haber escuchado
nunca la palabra felicidad
En esta parte del texto hay algo indescifrable
una imagen que imita nuestra vida, que intenta
ser nuestra vida
La extensión es proporcional
al miedo
y ella la última imagen que conserva de él
es marchándose
bajo un camino oscuro rodeado de cipreses.

(de Guía para perderse en la ciudad)


Víctor López Zumelzu

gadsy

1. Víctor Lopez Zumelzu.

De Guía para perderse en la ciudad.

1.-
Se acercó a la ventana para dar una idea exacta
de un “hecho”
Pero descubrió que no existe una idea exacta
de un hecho
Solo un montón de hojas muertas acumulándose
en la parte trasera de un jardín
Un jardín que lo más bien podría ser
un jardín mental
donde se acumulan ideas, recuerdos o la noción
que nosotros tenemos de la palabra “recuerdos”
Lo cierto es que se acercó a la ventana
para decir:
Mira hijo esta hoja que yace aquí muerta
mientras tú  crecías, ella también crecía,

mientras aprendías en tú cuerpo los secretos
de un lenguaje hecho de diferencias

ella también aprendía a ocupar un lugar en el tiempo
y en el espacio delimitado por la palabra diferencia

Inclusive ya por esos años un tipo llamado
Ludwig Wittgenstein le decía a su amante al oído
Hay tantas palabras invisibles que deseo oír
Tan solo por decir algunas cosas que sucedieron aquí
durante tu ausencia
La mitad de la casa fue desmantelada para dar paso
a una carretera de alta velocidad
a mí se me cariaron los dientes
y tu hermana se deprimió
hasta el punto de desaparecer
Entonces ¿cuántas visitas al dentista serán necesarias
para que los dientes parezcan realmente blancos?
Brillen
sin el sarro que por años
se acumuló
Para que al final del día con la boca anestesiada
podamos preguntarnos
¿Ahora cuánto tiempo es necesario
para aprender a sonreír?
Preguntas como estas no existen
y si existieran
El paisaje publicitario
que nos rodea asemejaría
un montón de hojas muertas acumulándose
en la parte trasera de un jardín
Un jardín que lo más bien podría ser
un jardín mental
La última imagen que ella conserva de él
es marchándose
bajo un camino oscuro rodeado de cipreses
Un hombre es siempre un libro de gramática abierto
donde los fantasmas del contexto
giran sobre sus manos
Si digo esto puede ser sostenido por una mano
también estoy diciendo
la pesadez puede ser sostenida por las palabras
Quizás la manera en que llevamos la palabra abandono
inscrita en el cuerpo
sea la razón por la cual nos quedamos
hasta tarde pensando
en las hojas que caen en el patio de atrás
sin que nadie
se de cuenta
Entonces ¿cuáles serán las palabras apropiadas para decirle
a alguien que su hijo ha muerto?
¿Cómo es que un día acaricias el rostro de alguien
y al otro día ese alguien es un fantasma
temible y aterrador?
Lo cierto sería decir que los jardineros se durmieron
cortando la maleza y es tarde
A esta hora el pasto degollado, mutilado
se empieza a secar
y ahora vendrá lo difícil
¿Por dónde empezar una conversación?
¿Cómo empezar a hilar esa red de asociaciones que
hace mucho
los lingüistas definieron como habla?
y que ahora en un paisaje completamente derruido
abandonado
volverá a nacer
Hay un árbol a la distancia la curvatura del cielo
lo hace posible
Mi abuela de a poco vertía el té caliente
en el plato y lo soplaba
cuando llegue a la ciudad
me dijeron que tenía que olvidar
todas mis costumbres de campesino
el sonido de la lluvia en el lóbulo de la oreja
la camisa a cuadros
el tartamudeo que primero dobla las palabras
y luego las ideas
Las palabras también sufren en su piel
el paso del tiempo
En primavera los cipreses se mueven con la brisa
Las manchas en las sábanas
son de un gris pálido casi solar
Esa mañana él se marcho temprano
hizo sus maletas
ella en cambio abrió las ventanas
y la habitación se inundo de luz
Una pregunta no necesita de una respuesta
pero una respuesta necesita ser interpretada
en función de pregunta
A veces las palabras son más frías que los objetos
los objetos necesitan ser observados con detenimiento
Las palabras son lentas
y provienen de la garganta
El día está repleto de palabras
y se resume en el horizonte
Un obrero cansado desde las alturas mira a su hijo
escribir un poema
Él también construye un edificio de palabras
en el cual nunca vivirán
Un edificio que sangra la herida
del mundo
Un montón de imágenes
que se fueron acumulando
una a otra
antes de que viniera alguien y las barriera bajo
la alfombra de golpe
No te quedes con la luz prendida hasta tarde
decía mi mama
La oscura inmovilidad de las cosas que se duerme
en los ángulos como el polvo
Una canción que se fue formando
de a fragmentos
Hasta traer desde la infancia
una ráfaga turbia de hojas
que se fueron acumulando
bajo un cielo de nubes luminosas
¿Cuántas hojas pueden caer en el mismo lugar
antes de que en nuestros labios se forme
un pensamiento?
Cómo se sumerge por años el dolor para volver
a emerger un día cualquiera
En la apacible forma de una película
donde ha empezado a nevar
lo blanco refulge
y lo único que uno puede hacer
es sentarse en el sillón
abrigarse
y beber una taza de sopa caliente
Ella se hizo un collar con los cristales que estaban
esparcidos en el suelo
después vino alguien vestido de blanco
la declaró loca
y no volvió nunca más
Un libro necesita ser leído al menos una vez
para que sus hojas no se resquebrajen con el tiempo
Un paisaje de posibles oraciones
y frases hermosas
que no dicen nada
La escritura no es la representación del mundo
sino una concesión con él
¿Cuántos libros uno puede leer en su vida
y seguir teniendo la sensación de vacuidad?
La ventana se rompió y los cristales quedaron esparcidos
en el suelo
Un poema es un inventario
de silencios
Mi abuelo creía que yo era demasiado negro
como para ser familiar de él
cuando iba a verlo no respondía el timbre de la puerta
de su casa
hasta que un día no respondió más
Las flores en el jardín despiertan
Afuera el canto de los pájaros
y el sonido de las patrullas
sostienen un discurso
Cada palabra tiene una representación mental
Así como cada persona sostiene sus propias
preguntas y respuestas
La débil distancia que separa el suave aroma
de un cuerpo joven
del intenso olor que expele un cuerpo
ya senil
Pese a la lluvia matinal el cielo es de un color
fuertemente anaranjado
Las nubes grises se retiran hacia un paisaje
escrito una y mil veces
pero aun así repleto de incertidumbre

(de Guía para perderse en la ciudad)


Víctor Lopez Zumelzu

gadsy

Pan del corazón - Carta abierta (Carlos Levy).

A Julio Carabelli, cómplice.
A Jorge Sosa, que convierte las palabras en abrazos.
“La noche en que fusilen canciones y poetas
por haber traicionado, por haber corrompido
la música y el pólen, los pájaros y el fuego,
quizá a mí me salven estos versos que digo.”
Antonio Esteban Aguero


Todos los días
la poesía todos los días
todos los días como bandera
como bandera todos los días darla al viento
y que el viento la lleve
de ciudad en ciudad
de pueblo en pueblo
sin olvidar ninguno por pequeño que sea
casa por casa de puerta en puerta
cada lugar del valle al mar con su poema
y cada hombre
porque es pan del corazón

y todos los días a nosotros el pan nuestro

No oyeron ese canto acaso
nacido elemental y puro en la ronda de los niños
leudar ingenuo con la ganas
de una muchacha de amor primerizo
ser consuelo
después del dios cuando hambriento lo reclama?

no lo supieron el crepúsculo
árbol nube baja tempestad
planeta
universo
vida
esa piedad de milagros alborotando
un pedacito del espacio?

Yo doy fe del verso insomne
hablándole a la mano del suicida
camarada empezar de nuevo mañana cardinal

Y es batalla claro mucha batalla
todos los días batalla

Es pan del corazón

Y ustedes
sí ustedes
se preguntaron por Federico y la sangre derramada?
saben que aún llora la guitarra de Víctor?
a ustedes
les dieron alguna vez duro con un palo duro como a César?

No saben nada
la poesía no es libre
esta presa del abrazo humano y necesario

Es el pan del corazón y ustedes
farsantes
meros ordenadores de palabras
que osan llamarse a sí mismos
pomposamente
poetas
al traicionar su espíritu lo han corrompido

Les digo:
sus metáforas tan pulcras ellas
declamadas a patéticos exégetas
no son perfectas están muertas
porque son ustedes vanidosos
navegan tan por arriba capitanes celestes
que aún soberbios como dioses no les dieron vida

Mientras tanto dispensadme los exabruptos y sed felices
a puertas cerradas
muy bien
realizad vuestras selectas tertulias
escuchaos los unos a los otros
y aplaudíos
y regocijaos mucho cuando dicen vuestros nombres
ahora aprovechad
el olvido vigila

Y hacedle a los mortales un favor
con el pan no jodais.

Carlos Levy

Extraído de: http://www.poeticas.com.ar/Directorio/Poetas_miembros/Carlos_Levy.html

lunes, 22 de octubre de 2012

La vida es sueño (fragmento) - Pedro Calderón de la Barca

Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte, ¡desdicha fuerte!
¿Que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte?

Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.

Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.


Pedro Calderón de la Barca

La vida es sueño (fragmento) - Pedro Calderón De La Barca

¡Ay mísero de mí! ¡Ay infelice!
Apurar, cielos pretendo,
ya que me tratáis así,
qué delito cometí
contra vosotros naciendo;
aunque si nací, ya entiendo
qué delito he cometido;
bastante causa ha tenido
vuestra justicia y rigor,
pues el delito mayor
del hombre es haber nacido.
Sólo quisiera saber,
para apurar mis desvelos
(dejando a una parte, cielos,
el delito de nacer),
¿qué más os pude ofender.
para castigarme más?
¿No nacieron los demás?
Pues si los demás nacieron
¿qué privilegios tuvieron
que yo no gocé jamás?
Nace el ave, y con las galas
que le dan belleza suma,
apenas es flor de pluma.
ramillete con alas,
cuando las etéreas salas
corta con velocidad,
negándose a la piedad
del nido que deja en calma;
y teniendo yo más alma
¿tengo menos libertad?
Nace el bruto, y con la piel
que dibujan manchas bellas,
apenas signo es de estrellas
-gracias al docto pincel-,
cuando atrevido y cruel,
la humana necesidad
le enseña a tener crueldad,
monstruo de su laberinto:
¿y yo, con mejor instinto,
tengo menos libertad?
Nace el pez, que no respira,
aborto de ovas y lamas,
y apenas bajel de escamas
sobre las ondas se mira,
cuando a todas partes gira,
midiendo la inmensidad
de tanta capacidad
como le da el centro frío;
¿y yo, con más albedrío,
tengo menos libertad?
Nace el arroyo, culebra
que entre flores se desata,
y apenas, sierpe de plata,
entre las flores se quiebra,
cuando músico celebra
de las flores la piedad
que le da la majestad
del campo abierto a su huida;
y teniendo yo más vida,
tengo menos libertad?
En llegando a esta pasión,
un volcán, un Etna hecho,
quisiera arrancar del pecho
pedazos del corazón:
¿qué ley, justicia o razón
negar a los hombres sabe
privilegio tan süave,
exención tan principal,
que Dios le ha dado a un cristal,
a un pez, a un bruto y a un ave?

Pedro Calderón de la Barca

sábado, 6 de octubre de 2012

No puedo saber. Miklós Radnóti.




No puedo saber qué significa para otros este paisaje,
para mí ese pequeño país abrazado por la llamas 
es la patria, el mundo de mi niñez que lejana se mece.
Crecí de él, como del tronco una tierna rama,
y espero que mi cuerpo también se hunda en él.
Estoy aquí, en casa. Y si alguna vez alguna mata se arrodilla
a mis pies, conozco hasta su nombre, su flor,
sé adónde van y quiénes son los que van por el camino
y sé qué significa el dolor que rojizo se desliza
entre el crepúsculo hasta los muros de las casas.
Para el piloto de guerra en las alturas este paisaje es tan sólo un mapa
y no sabe en qué lugar de aquí vivió Mihäly Vörösmarty,
¿qué esconde el mapa para él? una fábrica y un cuartel inhóspito,
yo diviso saltamontes, bueyes, una torre, una granja mansa,
él ve fábricas con los prismáticos y campos de labranza,
yo veo también al trabajador, preocupado por su faena,
bosques, vergeles pródigos, viñedos y tumbas,
entre las tumbas una abuelita llorando quedamente,
y lo que desde lo alto es un ferrocarril o una fábrica indemne,
yo veo la casita del guarda y frente a ella el guarda que da la señal
con la bandera roja en la mano y muchos niños a su alrededor,
y en el patio de las fábricas se estira un perro;
y allí está el parque, la huella de los viejos amores, y en mi boca
el sabor de los besos tan pronto es de miel como de arándano,
y aquí la piedra que golpeaba al borde de la acera 
cuando me arrastraba hacia la escuela, para que el maestro
no me preguntara la lección:
hela aquí, y nadie puede ver la piedra desde las alturas
pues no existe catalejo que muestre todo lo que guarda el corazón.
Es verdad, somos culpables, mas no más que el resto de los pueblos,
y sabemos bien cuándo hemos pecado, dónde y de qué modo,
pero aquí vive gente que trabaja sin culpa, aquí viven poetas
y lactantes en los que mudura y crece la razón,
y ella los alumbra mientras ellos la guardan en sótanos oscuros
hasta que el delo de la paz señale de nuevo nuestra tierra
y con su fresca voz responda a las palabras nuestras, que mueren 
de cansancio. 
Cúbrenos ya con tus extensas ala, nube que velas despierta
 en medio de la noche.


                                                    17 de enero 1944.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

De dos servilletas halladas en una mesa. (Carlos Levy)

por eso, hoy
a los 20 días de enero de 1991
dado cuenta, después de todo,
que nada va mejor en este siglo pavoroso,
desde la tierra de Mendoza,
por los poderes que me otorga la imaginación,
invocando el mandato y protección de los nobles
                        fantasmas que me contienen,
en mi legítima defensa,
en salvaguarda de mi locura
 a la edad de estar a tiempo todavía y en pleno ejercicio
de mi alteración mental,
siendo dueño de mis actos
y aconsejado por el instinto de conservación,
en nombre de todo lo que he amado
y presintiendo los días por venir,
decido emigrar del siglo veinte.

Me acompañan en este acto
alguna hoja rebelde a los otoños,
el color ocre,
una foto del que suscribe adolescente,
una canción contra los cuerdos y un diario de la fecha,
con toda la realidad
por si quisiera agarrarme la nostalgia;

he comprado algunos caramelos para el viaje
considerando mi regreso simplemente una cordura.

Como el clima está tan loco como yo
llevo un pulóver que guarda las lágrimas de
            una mujer que lloró sobre mi hombro.

Téngase en cuenta
que dejo sin remordimientos las tonterías
                                                que me ataban,
el reloj de acuestilevante y su estúpido
                                                horario de comercio,
la máquina de afeitar
la televisión, los semáforos, el prohibido pisar el césped
el portafolios, la llave, los espejos
la odiosa carrera confortista
la endoguerra de mis pies que se pelaban
entre los cielos y la tierra
y la exoguerra del hombre contra el hombre
dejo la esperanza
para quienes, todavía, creen en dios;
dejo todo aquello que atentó con
                                                cuerdificarme.

Partiré a la hora del angelus en un hermoso
                        Pegaso blanco desde la esquina.


Nota: “hay un garabato, una enorme boca
dibujada con la lengua afuera. Guardo las
servilletas en mi bolsillo, mientras el
loco del bar me sonríe, me guiña un
ojo y sale silbando a la lluvia”.

Carlos Levy


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